Mitos de la diabetes

Rompiendo mitos sobre la diabetes

Falso. La diabetes es una enfermedad grave. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes (IDF, en sus siglas en inglés) catalogan esta patología como una epidemia que se calcula que a día de hoy afecta a más de 385 millones de personas en el mundo. Tiene efectos físicos y emocionales sobre las personas y es una de las enfermedades con mayor impacto socio-sanitario. Cada 10 segundos 2 personas desarrollan diabetes, cada 10 segundos se muere una persona por la diabetes o sus complicaciones, cada minuto se amputan dos extremidades por la diabetes, y la diabetes es la causa más importante de ceguera y de insuficiencia renal en el mundo occidental. La diabetes multiplica enormemente el coste sanitario y es una de las principales causas de mortalidad en España.

Falso. La herencia de la Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) depende de varios genes. Los antecedentes familiares son solo uno de los factores de riesgo para desarrollar DM2. Un estilo de vida poco saludable también contribuye a la aparición de la diabetes.

No existe tal cosa. Las personas con diabetes corren el riesgo de sufrir complicaciones si omiten o no tratan y controlan correctamente su patología. En algunos casos se habla de “prediabetes” cuando los niveles de glucosa no son normales pero aún no son lo suficientemente altos como para establecer el diagnóstico de la DM. En esta situación es especialmente importante adoptar un estilo de vida saludable para intentar evitar que aparezca la enfermedad.

No necesariamente. La DM2 es una enfermedad progresiva y a
medida que evoluciona, el páncreas se agota y fabrica cada vez
menos insulina, por lo que el tratamiento con insulina también puede ser necesario en la DM2. Este tratamiento permitirá obtener un buen control y evitar las complicaciones de la diabetes y llevar una vida saludable.

No siempre. La DM2 habitualmente presenta un inicio lento y con pocos síntomas y las cifras de glucosa se van elevando poco a poco. Es habitual que se detecte por primera vez en analíticas de rutina, que pueden estar ligadas a episodios cardiovasculares. Al presentar tan pocos síntomas al principio, la diabetes es una enfermedad infradiagnosticada. Se calcula que en España el 43% de los casos de diabetes no están diagnosticados (estudio di@bet.es). Es una enfermedad “silenciosa” y por ello vale la pena prestar atención a los niveles de azúcar en sangre.

No exactamente. La Diabetes Mellitus tipo 1 (DM1) se suele desarrollar
en personas con determinados factores (por ejemplo genéticos) que
contribuyen a la destrucción de las células beta del páncreas. En el
desarrollo de la DM2 influyen además factores derivados de un estilo de
vida poco saludable. El sobrepeso, por ejemplo, incrementa hasta en 8
veces el riesgo a padecer DM2 y una dieta rica en calorías contribuye
a incrementar el peso. Además, las investigaciones demuestran que
un exceso de calorías y la ingesta de bebidas azucaradas están
directamente relacionadas con la aparición de DM2.

Falso. Las personas con diabetes deben llevar la misma dieta saludable que una persona sin diabetes: una dieta variada, equilibrada y sin exceso de grasas y azúcares refinados. Es más, en contra de la creencia popular de que las personas con diabetes deben evitar los alimentos con azúcar, las pautas actuales sobre nutrición de la Asociación Estadounidense para
la Diabetes (American Diabetes Association), estipulan que las personas con diabetes pueden comer alimentos que contengan azúcar en lugar de otros con carbohidratos, en cantidades limitadas. La clave es el control de las cantidades. Además, gracias a la innovación existen ya alimentos para personas con diabetes, como la gama de productos DiaBalance, que presentan una cantidad reducida de hidratos de carbono por porción. Sin embargo, cada persona tiene unas características específicas según su edad, sexo, peso, actividad física y también según si su diabetes es del tipo 2 (DM2) o del tipo 1 (DM1). Por ello, el equipo sanitario es quien mejor puede establecer guías personalizadas en la elección de los alimentos y sus cantidades convenientes.

Falso. La leche y la fruta contienen hidratos de carbono por lo que su digestión provoca una subida de los niveles de azúcar en sangre. Es necesario controlar las cantidades que se toman de estos alimentos. Es muy importante leer con detenimiento el etiquetado de los productos envasados como la leche para saber exactamente cuántos hidratos de carbono aporta cada producto.

Falso. La herencia de la Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) depende de varios genes. Los antecedentes familiares son solo uno de los factores de riesgo para desarrollar DM2. Un estilo de vida poco saludable también contribuye a la aparición de la diabetes.

Falso. Aunque las personas con diabetes deben seguir una dieta sana como cualquier persona, los productos pensados para ellas ayudan a hacer la alimentación mucho más fácil tanto en el día a día como en situaciones especiales y tienen en cuenta las necesidades específicas de la alimentación en diabetes más allá de sustituir el azúcar por edulcorantes. Es importante distinguir estos alimentos de los que son “aptos” para diabéticos y que habitualmente se refieren a productos “sin azúcar añadido” o “light”. Una vez más, lo más importante, es leer bien el etiquetado de cada producto.

Falso y poco recomendable. Los alimentos de bajo índice glucémico como el chocolate o la bollería no son los más adecuados ante una hipoglucemia pues su conversión en glucosa y el paso de ésta a la sangre es más lento que el de los alimentos de índice glucémico elevado. Por tanto, los síntomas persisten lo que hace que se siga comiendo provocando así efectos rebote tras la bajada (hiperglucemia).
El gel de glucosa de absorción rápida de DiaBalance, al ser 100% glucosa, permite que se absorba con mayor rapidez reduciendo así el tiempo de hipoglucemia.

No siempre. Algunas personas pueden reconocer síntomas de
hipoglucemia o hiperglucemia pero no en todos los casos. Ambas situaciones generan riesgos para la salud y deben ser diagnosticadas.

Falso. Por lo general, las personas con diabetes pueden hacer
cualquier tipo de deporte. Es más, está demostrado que el deporte contribuye a mejorar el control de los niveles de glucemia. No hay límites, pero si precauciones. Por ejemplo, si existe descompensación importante de la glucemia (<70 o >300 mg/dl) se recomienda posponer el ejercicio físico hasta que mejore. También es importante tener en cuenta que antes de una actividad física intensa y según su glucemia, se suele recomendar tomar un suplemento de hidratos de carbono para evitar que la glucemia baje demasiado durante el ejercicio.
También es aconsejable llevar un suplemento a mano durante el ejercicio por si se detecta que la glucemia está bajando demasiado y siempre es mejor si este suplemento es para personas con diabetes. Aprender a regular la suplementación es la clave para disfrutar de la práctica de cualquier tipo de actividad física.

No tanto. La pérdida de peso es especialmente importante en
fases iniciales de la DM2. Pero es un objetivo a perseguir en cualquier momento de la evolución de la DM2. Perdiendo solo un 7% del peso, se consigue una mejora significativa de la salud. Esto sería por ejemplo perder unos 6 kilos para una persona que pese 90. Médicos, enfermeras y nutricionistas son los mejores aliados para alcanzar con éxito esta pérdida de peso.

No es cierto. Las personas con diabetes no son más propensas a ponerse enfermas, en un sentido general. Se dan dos situaciones: por un lado las personas con diabetes tienen mayor propensión a padecer las complicaciones crónicas típicas de la enfermedad y, por otro lado, cuando una persona con DM2 tiene alguna enfermedad intercurrente (como vómitos, diarreas o fiebre) el control de la glucemia puede descompensarse y dificultar el control de la diabetes. Lo más importante es cuidarse porque una diabetes mal controlada puede derivar en complicaciones graves.

Falso. Con una diabetes bien controlada una mujer puede quedarse embarazada y tener un bebé sano. Existen dos situaciones que es necesario diferenciar: la de la mujer que presenta una diabetes y que se queda embarazada (idealmente cuando tenga un buen control de la glucemia) y otra situación distinta es la diabetes que aparece en el curso del embarazo en una mujer previamente sin DM, que es la llamada diabetes gestacional.

No es del todo cierto. Tener diabetes gestacional significa que
tanto la madre como el bebé pueden desarrollar DM2 a lo largo de la vida. Se estima que al menos una tercera parte de las pacientes con diabetes gestacional desarrollará posteriormente DM2 y otro tercio tendrá una prediabetes. El riesgo del bebé de desarrollar DM2 de adulto dependerá del control de la glucemia durante el embarazo, el peso al nacer, y los factores genéticos, entre otras cosas. Es muy importante cuidar la diabetes del embarazo.

Falso. Una persona con diabetes es perfectamente apta para donar sangre siempre que sus niveles de glucemia estén bien controlados. En el caso de usar insulina es posible que en el centro de donaciones no se acepte la sangre puesto que esta hormona podría producir hipoglucemias en el futuro receptor. Aun así, siempre es posible consultarlo con el equipo médico.

Falso. Se considera seguro siempre y cuando la diabetes esté bien controlada. De todas formas, se recomienda no tatuarse en las zonas en las que posteriormente se deban realizar las inyecciones de insulina. Es muy importante procurar que el tatuaje se efectúe en condiciones de máxima higiene, para evitar las infecciones.

Falso. La ley protege contra la discriminación laboral por motivos de salud. La ley 23.753/89 especifica claramente en su artículo segundo que: “la diabetes no será causal de impedimento para el ingreso laboral, tanto en el ámbito público, como en el privado”. Sin embargo algunos trabajos no parecen aconsejables para las personas con una diabetes mal controlada, como las profesiones de riesgo (pilotos, conductores, etc). La ley de riesgos laborales aclara que el estado de salud de un trabajador no puede constituir un riesgo. Es importante conocer los detalles de cada caso.